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Piropo

Napoleón Cruz

¿Quién no ha proferido, o bien, ha recibido el tan conocido piropo? Esta curiosa palabra, muy socorrida en México, se emplea con un sentido adulador con respecto a la belleza física de alguna persona. No obstante, como muchas otras cosas, las palabras tienen varios significados. La palabra piropo proviene de la palabra latina pyropus y ésta, a su vez, de los vocablos –étimos– griegos πυρ (pyr: fuego) y ώψ (ops: vista, aspecto).
La Real Academia Española, en su Diccionario (1970), recoge tres acepciones de dicho vocablo:
1.       m.  Variedad de granate, de color rojo de fuego, muy apreciada como piedra fina.
2.       Rubí, carbunclo.
3.       fam. Lisonja, requiebro.
Resulta significativo el hecho de que no figure la acepción empleada en México en la definición del Diccionario. Sin embargo, la intervención del pueblo es la que construye la definición de la palabra, mediante el uso. Es muy probable que se reformularan los sentidos primitivos de la palabra –fuego y aspecto– en una nueva idea –calor asociado con la vista–, por lo que se aplique exclusivamente a personas que “provocan un incremento de la temperatura cuando se miran”.
Por otro lado, es posible que “echar un piropo” represente el acto lisonjero, enunciado en la definición de la RAE, de otorgar una joya –un rubí– a alguien, a manera de aprecio. Esto implicaría, en todo caso, que se estima en demasía la apariencia –lo que más resalta a la vista–, de ahí que se ofrezca una piedra preciosa –metafóricamente hablando, aunque hay quienes lo hacen literalmente– que corresponda a la belleza de la persona en cuestión.
La idea central es, a final de cuentas, la asociación de la vista con el fuego o el calor. En este sentido, puede decirse que el piropo es la joya forjada por la belleza, ofrecida a la hermosura y significativamente candente. Así que, ya saben, cuando sea menester ofrecer piropos, hay que dejar en claro que se considera la tercera acepción de la palabra o, si realmente se estima mucho a la persona, bien se puede referir a la segunda acepción. Será cuestión de cada quien.

Psicodelia: arte y sentidos alterados


Tláloc Correa

Psicodelia es la adaptación al español del inglés psychedelia, un neologismo formado a partir de las palabras griegas ψυχή, "alma", y δήλομαι, "manifestar". La palabra psicodélico fue inventada por el psicólogo británico Humphry Osmond y significa "que manifiesta el alma".
Ajustándose a esa definición, todos los esfuerzos por proyectar el mundo interior de la psique pueden ser considerados, en un sentido amplio, "psicodélicos". Sin embargo, cuando se habla de psicodelia suele aludirse a una modalidad artística muy concreta: el arte psicodélico, sobre todo pictórico y musical, que se desarrolló a partir de los años cincuenta del siglo pasado. Este tipo de arte se caracteriza por evocar las vivencias propias de la experiencia psicodélicasinestesia, alteración de la percepción del tiempo y del sentido de la identidad, empatía, etc.
La psicodelia alcanza su apogeo en la segunda mitad de los años sesenta y primera de los setenta gracias a The Beatles. Es uno de los componentes más notorios de la Contracultura, pues ofrece una vía de escape de los límites impuestos a la conciencia y a la vida diaria por el sistema dominante. A partir de entonces, pierde notoriedad y va siendo desplazada por otras corrientes culturales, aunque su influencia persiste en múltiples manifestaciones contemporáneas, siendo especialmente obvia en la publicidad, el videoclip, el cine y la música psicodélica de vocación underground.
Algunos científicos y humanistas, convencidos de las posibilidades benéficas de las drogas psicodélicas para los humanos, han investigado y promocionado su uso responsable: entre ellos se cuentan Albert HofmannAldous HuxleyAlan WattsHumphry OsmondMichael Hollingshead y más mediáticamente Timothy Leary. El uso medicinal de estos fármacos constituye la psicoterapia psicodélica.
Desde los años ochenta se han producido diversos brotes neopsicodélicos. Uno de ellos es el psychedelic trance, movimiento que retoma algunos principios de la psicodelia de los sesenta, promoviendo la empatía con el planeta y el uso de la música como herramienta de meditación. Otra manifestación reciente es el psybient, un encuentro entre la música electrónica, las estructuras complejas del rock progresivo y la estética psicodélica.

Arte psicodélico o arte lisérgico es el arte inspirado por la experiencia inducida por drogas alucinógenas como el LSD, el peyote u otras. El término "lisérgico" hace referencia a la denominación química del LSD. El término "psicodélico" fue acuñado por el psicólogo británico Humphry Osmond y significa "manifestando el alma".
El arte psicodélico se ha dado en la literatura, la música y las artes visuales.
Todos los esfuerzos artísticos por proyectar el mundo interior de la psiquis pueden ser considerados "psicodélicos"; pero en el uso habitual, así como en la bibliografía especializada, las expresiones "arte psicodélico" o "lisérgico" se refieren concretamente al movimiento artístico de la contracultura de los años sesenta del siglo XX. Posteriormente hubo una revitalización del uso de drogas con fines artísticos por el movimiento rave, ayudado por las nuevas tecnologías de la computación, en la última década del siglo.
Las artes visuales psicodélicas se dieron paralelamente y, en cierta medida, subordinadas a la música psicodélica, especialmente la música pop, que fue la más difundida socialmente. Posters de conciertos, portadas de discos, shows de luces, murales, cómicsfanzines (periódicos underground) y medios semejantes se usaron para reflejar los patrones caleidoscópicos de las alucinaciones lisérgicas, que recibían todo tipo de interpretaciones en clave de sentimientos sociales, políticos y espirituales revolucionarios inspirados por esos estados alterados de conciencia.
También el cine experimentó con las imágenes divulgadas por la psicodelia, incluso en producciones de amplia difusión, como 2001, una odisea en el espacio (1968), donde hay una escena de varios minutos en que únicamente se proyectan radialmente luces de colores; o los curiosos títulos de crédito del comienzo de las películas de James Bond
Características usuales del arte psicodélico
        Patrones caleidoscópicosfractales o inspirados en los diseños persas conocidos en inglés como paisley pattern.
        Colores brillantes y / o altamente contrastantes.
        Extrema profundidad de detalle o estilización del detalle.
        Mutación de objetos y/o patrones y algunas veces collage.
        Inclusión de motivos fosfénicos y otros fenómenos entópticos.
Historia
Se puede considerar arte psicodélico el que intenta reflejar estados alterados de conciencia, usualmente producidos por el uso de substancias psicodélicas, o el que está influido estéticamente por éstos. Así pues, habría que tomar en cuenta el uso de sustancias psicodélicas, como hongos alucinógenos,peyote o ayahuasca, por parte de múltiples culturas alrededor del mundo.
Más claramente, se dieron casos en los movimientos modernistas del arte en los que algunos artistas usaban drogas psicodélicas como fuente de inspiración. Un claro antecesor del arte psicodélico fue el movimiento surrealista en su intento de reflejar y crear imágenes y experiencias fantásticas y alucinatorias. Así, también los surrealistas cultivaron una especial atención a los sueños inspirados en el psicoanálisis freudiano.
Específicamente, está el caso del pionero del automatismo, el francés André Masson, el cual a veces trabajaba sometido al influjo de drogas alucinógenas. Por otro lado, Antonin Artaud ("Viaje a la tierra de los Tarahumara1937) y Henri Michaux ("Milagro miserable", 1956) escribieron tratados sobre sus experiencias con substancias como el peyote y el hachís. En la ensayística y en la literatura destaca inmensamente la figura de Aldous Huxley, el cual, en escritos como "Las puertas de la percepción" y "Cielo e infierno" dejó un legado profundo sobre la experiencia psicodélica.
Experimentación psicodélica artística explícita con el LSD fue conducida en un marco clínico por el psiquiatra de Los Angeles Oscar Janiger[1]. En 1959, propuso a un grupo de 50 artistas gráficos que hicieran primero una pintura sin la influencia de substancias psicodélicas y después otra bajo los efectos del LSD. Las pinturas fueron comparadas por Janiger y también por los artistas. Éstos, casi unánimemente, reportaron que el LSD había contribuido a su creatividad.

Música psicodélica

La música psicodélica, música ácida o lisérgica (en referencia al ácido lisérgico o LSD), es un género musical que pretende evocar, ya sea lírica o sonoramente, la experiencia psicodélica.
Las drogas psicodélicas han sido usadas por varias culturas pre- modernas y muy a menudo su uso era y es acompañado por música tal como ocurre hasta hoy en algunas culturas del chamanismo americano. De todas formas, el término "psicodélica" es ligado a la música por vez primera en el rocksurgido a mitad de los años sesenta en el Reino Unido y Estados Unidos e influido por el movimiento hippie dentro de una perspectiva estética que también era compartida por el arte psicodélico en sus formas visuales pero esencialmente ubicable dentro del movimiento de la psicodelia ligada a la expresión artística de la experiencia psicodélica.
Esta perspectiva estético-musical del rock psicodélico influenció otros géneros como el soul o el funk en el llamado soul psicodélico y el p-funk de George Clinton, el rock progresivo o el jazz fusión y a músicos más allá de EEUU y Gran Bretaña alrededor del mundo. Después, en los años 80 algunas variantes de la música electrónica y del trance retomarían la estética psicodélica en la música en géneros como el psytrance, en los noventa el psybient y en los 2000 el psybreaks. En alguna forma también la psicodelia influenció al dub, el cual usualmente es ligado con el consumo de marihuana. En la década de los ochenta y noventa aparece el dub electrónico el cual también sería importante precedente en la evolución del psybient.
El rock psicodélico e influencia de este en otros géneros
No existe una definición rigurosa de este género, y con frecuencia se interpreta como tal todos los tipos de sonido comprendidos entre el raga rock (es decir, rock con influencia de la música clásica de la India, entre cuyos primeros ejemplos están el "See My Friend" de The Kinks y el "Norwegian Wood" de The Beatles), acid rock, hasta el hard rock. Muchas de las bandas pioneras estuvieron influidas por una gran variedad de géneros, incluyendo el folk, el blues, el free jazz y la música tradicional de diversas partes del mundo. La corriente principal de este género se desarrolló entre 1966 y 1967y tiene como características el uso de melodías modales, letras esotéricas que describen sueños, visiones o alucinaciones, canciones largas y prolongados solos instrumentales, y efectos electrónicos como delays, reverberaciones, ecosflangerfeedbacks y otros efectos sonoros.
Entre los exponentes pioneros principales del género están The BeatlesThe DoorsPink FloydThe Grateful Dead,13th Floor ElevatorsJefferson AirplaneJimi Hendrix, y otros. Después de los años sesenta aparecerán nuevas bandas y movimientos neopsicodélicos como las bandas de los ochentaSpacemen 3The Psychedelic Furs, y en los noventa y 2000 PhishApples in StereoThe Flaming LipsPolyphonic Sprees y, últimamente, MGMT . Por otro lado destaca el género británico del Shoegazing de fines de los ochenta y comienzo de los noventa con bandas como My Bloody Valentine, los muy raga Kula Shaker o The Verve en sus 2 primeros álbumes. Así mismo podemos considerar el género Stoner Rock asociado con el consumo de marihuana y con bandas como KyussMonster Magnet, Nebula, y Queens of the Stone Age. Por último, se debe tener en cuenta a las bandas de los 2000 asociadas con el término Psychedelphia de Philadelphia, EEUU, como Bardo Pond o los británicos The Bees y los suecos Dungen.
El rock psicodélico influyó principalmente en el Soul y el Rhythm and Blues en lo que se llamó Soul psicodélico, con bandas como The Temptations, Funkadelic (de George Clinton), la Band of Gypsies de Jimi HendrixThe 8th Day y Stark Reality. Hubo también artistas encuadrados en el llamadoAcid folk o Psyfolk, los cuales procedían de una herencia del folk estadounidense y británico, que fusionaron con temáticas y estéticas de la psicodelia. Entre éstos están artistas como Syd BarrettDonovanPentangle o la Incredible String Band y actualmente por ejemplo el estadounidense-venezolanoDevendra Banhart y algunos de los artistas asociados con el término New Weird America, así como la banda británica Tunng, por ejemplo.
Asimismo la psicodelia influyó en el reggae y al dub jamaicanos, aunque estos géneros tienen explícitas referencias a la marihuana debido a su carácter sagrado dentro del movimiento rastafari. Influencias menos claras y temáticas ligadas a la marihuana existen también en el hip hop en artistas como De La SoulCypress HillDr. Dre y Snoop Dogg así como en el género de hip hop instrumental conocido como trip hop.
El rock psicodélico influenció a la música de otros países y en esto destaca el movimiento artístico brasileño conocido como tropicalismo en el cual destacan Caetano Veloso y la banda de rock Os Mutantes. Así también existieron numerosas bandas psicodélicas que no son de EEUU ó Gran Bretaña entre las cuales podemos nombrar a Amon Duul de Alemania, Group 1850 de Holanda, los Dug Dug's, los Free Minds, el Ritual, la Fachada de Piedra, Love Army y la Máquina del Sonido de México, Almendra y Manal de Argentina o Aguaturbia y Los MacsLos Blops y Los Jaivas de Chile.

¡Pardiez!


Diana Cervera

El lenguaje es algo que usamos todos los días, uno de los mayores tesoros de cada cultura y de la humanidad. Sin importar el idioma que hables, haces uso cada día de uno de los sistemas más complejos inventados por el ser humano, la lengua es un ente vivo, que se adecúa, cambia y evoluciona para ser no dejar de ser tan útil como lo es.

Nuestro lenguaje, el español, como casi todos, está  repleto de frases hechas o expresiones idiomáticas de origen incierto o curioso. Éste artículo será un intento por explicar y rescatar del baúl del olvido una de ellas.

¡Pardiez! es una expresión que quizás leyeron en algún libro empolvado y de hojas amarillentas. Su uso se remonta a los siglos XVI y XVII, la Edad Dorada de la cultura en España. Se puede encontrar en textos de Quevedo, Cervantes y Lope de Vega, entre muchos otros autores de la época. Es una fórmula que corresponde a un juramento en el nombre de Dios tal como es definida por el DRAE (Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española) que desde la entrada pardiez remite a:

par Dios. loc. interj. U. como fórmula de juramento.

Mientras que el Manual de la Lengua Española Voz de Larousse en su edición 2007, propone un uso más amplio:

¡pardiez! int. Se usa para expresar enfado, contrariedad o sorpresa.

Sin embargo, sabemos que lo más interesante de las palabras no está en los diccionarios, sino en nuestra boca. Si la frase literalmente significa 'por Dios', ¿por qué decimos pardiez? Es fácil de explicar. Aunque en nuestros tiempos las doctrinas religiosas estén en crisis (hoy en día se derraman más ateos que litros de petróleo en el océano), en dicha época la religión era materia obligatoria y los españoles, como buenos católicos, sabían que tomar el nombre de Dios en vano era uno de los pecados más graves (el segundo en la lista para irse al infierno); por lo tanto, el hablante popular de los Siglos de Oro optó por usar un eufemismo para jurar en nombre de Dios sin que se oyera tan feo y así poder salvarse de la condena eterna.

Es normal, entonces que ¡pardiez! fuera una expresión que se encontraba frecuentemente en boca de hombres bravos con la suficiente valentía, rotundidad e intrepidez (o cojones, como dirían en la Madre Tierra) para aseverar algo y poner a Dios como testigo. Eran esos hombres a los que no les importaba que una abuelita saliera a regañarlos y a hacerlos santiguarse.

Respecto a los orígenes remotos existen, como en todo, varias teorías; algunas señalan el latín per Deum como su antecesor, lo que es lo indispensablemente válido si consideramos que el español es un lengua romance; otra, que parece también factible, la emparenta con el francés par Dieu! (que en esa lengua resultó en pardieu, tiene como sinónimo menos impropio pardi y se usa para dar reforzar las afirmaciones o negaciones; por ejemplo ‘pardieu oui! pardieu non!’, puede traducirse como un ‘por supuesto que sí/no’). Es lo suficientemente creíble que los españoles crearan eufemismos para “palabrotas” (debido a la enorme presión religiosa de la época el jurar por Dios era considerado un insulto) mediante el empleo otros idiomas; fenómeno persistente hasta la actualidad, como cuando nosotros decimos que 'te parten la móder' o que tu vecino es 'gay'.

Tristemente, son muy pocas personas las que todavía usan la expresión pardiez; la mayoría, como era de esperarse, radica en España y está formada por gente mayor. Quienes la usan, y la defienden, sostienen que es una palabra muy representativa de la fonética castellana, graciosa (al nivel de cáspita), además de elegante y perfectamente expresiva. Sin embargo, a pesar de estos esfuerzos, es probable que pronto se despida de los diccionarios.

Sabiamente, en la lengua sólo perduran los elementos que son útiles a los fines comunicacionales, pero si deseas contribuir a la conservación de esta palabra, puedes guiarte a través de estos ejemplos de uso:
  • Allá afuera vi un ovni ¡pardiez! ¡neta!
  • Pardiez Te juro que mañana te devuelvo tu libro del Quijote
  • ¡Pardiez! ¡No manches! ¡Estás saliendo con mi hermana!
Finalmente, ahora que sabes qué significa y cómo se usa, no pierdas oportunidad de verte elegante, sofisticado y rescatar una joya del baúl de los recuerdos, usa¡pardiez! una vez al día y sorprende a tus amigos.

Morel y su isla

La construcción del científico y su anhelo utópico en La invención de Morel (1940)

Andrei Guadarrama
Giovanni Alejandro Pérez Uriarte

Los individuos de todas las épocas han puesto sus anhelos en diversos paradigmas; sus ilusiones se ven depositadas, según sea el caso, en la benevolencia de Dios, la buena fortuna o el desarrollo de la ciencia. La humanidad suspira por el próximo invento científico que le permita viajar al otro lado del mundo en un par de segundos, que le salve del SIDA o que le proporcione la vida eterna. Pero la ciencia no surge por generación espontánea; se realiza por el trabajo y la dedicación de un individuo que entrega años de su vida a la investigación y el estudio de las diversas disciplinas; este sujeto olvidado, el científico, eclipsado por la luminosidad de sus logros, es quien le da vida a la ciencia misma. La invención de Morel, de Adolfo Bioy Casares, nos acerca al hombre de ciencia visto desde la ficción, planteando que la ciencia no es una entidad que vive por sí misma, sino que obedece a los intereses de los seres humanos.

La novela fue publicada periódicamente durante 1939 en la revista Sur, en Argentina. En 1940 se publicó su versión corregida, después de dos revisiones a cargo de Jorge Luis Borges.[1] Esta novela forma parte de un grupo de textos que constituyen al científico como un sujeto literario. Escritores de otras regiones y otras lenguas como Mary Shelley, H.G. Wells o Ray Bradbury articularon ficciones en las que la ciencia y su sujeto, el científico, desempeñan un papel central en el contexto en que su trama se desenvuelve.
¿Cómo caracteriza el discurso literario, específicamente el articulado por Adolfo Bioy Casares, al científico? Proponemos que la novela lo construye como un sujeto absoluto que se impone para satisfacer su anhelo utópico. Ahora bien, ¿cuál es el límite entre la utopía de Morel y una probable distopía? Sugerimos que el escrito expone que los límites entre utopía y distopía están dados en función de las miradas de los sujetos en cuestión.
Aunque poco difundida a gran escala, La invención de Morel se hizo con los años de un lugar entre los lectores y de la atención de los críticos. Desde la crítica literaria Mara García y Francisca Suárez han tratado su elemento fantástico[2]. El amor y el papel de la mujer, también han sido aspectos analizados en la novela; M. Monmany y Margo Glantz se encargaron de ello en dos artículos breves y precisos[3]. La relación entre la poética de Bioy Casares y las ideas borgianas son estudiadas por Javier Rodríguez Barranco[4]. No podemos dejar de contemplar un trabajo atípico encabezado por Alfonso de Toro y Susana Regazzoni. En él, la novela escapa al exclusivo análisis literario de los aspectos antes mencionados, para darle pie a un trabajo interdisciplinario que analiza la obra de Bioy Casares desde la filosofía, la teoría de la cultura, la crítica literaria y la historia[5]. Sobre las ideas en torno a la utopía y el paraíso en la obra del escritor argentino, Suzanne Jill Levine y Daniel Gonzales Dueñas entablan una discusión.[6]
Primero explicaremos las características del científico construido en La invención de Morel como sujeto absoluto; después mostraremos cómo se construye la utopía de Morel, y cómo ésta es al mismo tiempo la distopía de otro personaje. Las diferencias de ambos conceptos y su complicada relación serán los temas analizados.

La lejanía de Morel: el científico absoluto

Poco a poco se nos aparece una figura lejana, pocas veces vista. Un sujeto alto, de piernas flacas, piel marmórea y manos delicadas. Habla un perfecto y artificial francés. Entonces se percibe su boca redonda, pequeña, que vocaliza infantilmente mientras su rostro es decorado con una barba de apariencia postiza. Usa pantalones blancos y zapatos del mismo color. ¿Quién es este sujeto de tan particular apariencia? Es Morel, el científico.
El narrador de la novela de Bioy Casares, un perseguido por la justicia, de a poco va descubriendo a Morel. Hay todo un halo de misterio en torno a nuestro científico. En su isla ha hecho construcciones que datan de 1924. La disposición arquitectónica permite la existencia de sótanos ocultos, en los que el protagonista encuentra la expresión secreta del proyecto de Morel: un conjunto de motores conectados, mediante un tubo de hierro, a un rodillo con aletas ubicado en la costa de la isla. La función de este dispositivo es desconocida. Para el lector y para el protagonista, todo es un misterio que de pronto revela al científico como un ser capaz de disponer de la vida de un grupo de amigos. En la isla de Morel está instalado su último invento, capaz de producir hechos inverosímiles pero reales dentro del mundo creado por Bioy Casares: la máquina de la inmortalidad.
Morel es un ente que se nos aparece ajeno y desconocido. La ciencia y los conocimientos, también ajenos, se ofrecen como algo que está al alcance de la comprensión. Sin embargo el individuo perseguido, quien nos descubre a Morel a través de su diario, no comprende del todo al científico que se le aparece. Toda la escenografía[7] circundante a Morel –cuartos ocultos con paredes de porcelana, motores, presencia ubicua de libros- resulta impenetrable: “Para mí ha de ser imposible descubrir algo mirando las máquinas: herméticas, funcionarán obedeciendo a las intenciones de Morel”,[8] señala el protagonista. En este caso, el científico mismo entabla una barrera entre él y los otros, ocultando su invento en espacios inaccesibles de un lugar aislado.
Pero, ¿qué fines persigue Morel con su invención? La máquina de la inmortalidad, que registra todos los estímulos sensoriales para reproducirlos eternamente, es la herramienta que construye para alcanzar su utopía: la eternidad agradable en un paraíso. ¿Qué se nos revela en esta acción? La voluntad del científico literario construido por Bioy Casares, es apropiarse del destino de los demás. Morel explica a sus amigos sus planes y su actuar: “Había resuelto no decirles nada. No hubieran pasado por una inquietud muy natural. Yo habría dispuesto de todos, hasta el último instante, sin rebeliones. Pero, como son amigos, tienen derecho a saber.”[9] El científico registra a los habitantes de la isla sin su consentimiento. Dispone de sus vidas sin limitar su propia voluntad.
Esta cancelación del otro como condición necesaria de realización de un proyecto, sigue procedimientos lógicos. Sin embargo, Morel -¡el científico!- no se reduce a una racionalidad pura. Basta pensar que su invento está en función de problemas metafísicos: el temor a la muerte, la finitud de la vida y la felicidad. Por otro lado, al narrar los pasos que llevó a cabo para concretar su invento, demuestra una esperanzada ceguera hacia sus alcances y limitaciones. Además, el engaño le punza en la conciencia: “Hallar escrúpulos en Morel, por haber fotografiado a sus amigos sin consentimiento, me divirtió; en efecto, creí descubrir, en la mente de un sabio contemporáneo, la supervivencia de aquel antiguo temor”,[10] escribe en su diario el fugitivo.
Entonces, Morel se nos revela como un sujeto absoluto que impone su voluntad frente a los demás, afirmándose como un ser independiente y categórico, que trasciende aquello que limita sus ideales.[11] En tanto sus intenciones se ven limitadas por la libertad de sus amigos, el científico se las cancela. Decide no comunicarles su proyecto sino hasta que irremediablemente forman parte de él. Al respecto, el narrador afirma: “En verdad, hay que tener una conciencia muydominante y audaz, confundible con la inconsciencia, para hacer esta declaración a las propias víctimas; pero es una monstruosidad que parece no discordar con el hombre que, siguiendo una idea, organiza una muerte colectiva y decide, por sí mismo, la solidaridad de todos los amigos.”[12]
En suma, Bioy Casares construye al científico como una isla lejana, si no exótica, desconocida e impenetrable, difícil de aprehender. La apariencia de delicadeza física y de comportamiento de Morel en la que el narrador insiste, está íntimamente ligada a su labor: lleva a cabo un ejercicio eminentemente intelectual, carente de trabajo físico. Los procedimientos lógicos necesarios para concretar el invento de Morel están supeditados a  la realización de sus ideales, de su isla, de su utopía. La realización de esta utopía lo llevó a convertirse en sujeto absoluto. He aquí delineado al científico de Bioy Casares.

La isla: sueño y pesadilla

Jorge Ruedas de la Serna, esbozando la tradición que comenzó con Tomás Moro, plantea que la utopía es un lugar de evasión, en el que se cortan los vínculos con el resto del mundo, fuera del tiempo y de la historia: “el mundo utópico no se asienta en un lugar regalado por la naturaleza, sino constituido por el hombre”[13]. La construcción de una utopía implica encaminar los esfuerzos a la creación de un modelo normativo alternativo al existente.
En ese sentido, la isla de Morel, imaginada por Adolfo Bioy Casares, marca una ruptura con las utopías clásicas. Se ubica en un espacio alejado y bien delimitado, que busca repeler el mundo exterior. Morel invierte su fortuna en la construcción de un museo, una iglesia, una pileta y su invento. Sin embargo, no es para instalar ahí un nuevo centro ideológico, sino para erigir el imperio de la vida eterna. Al capturar las imágenes de la ociosa y feliz semana con sus amigos, Morel no pretende crear vida, sino reproducirla eternamente. Afirma: “La eternidad rotativa puede parecer atroz al espectador; es satisfactoria para sus individuos.”[14] El científico cree haber regalado a sus amigos una eternidad agradable. “Esta isla, con sus edificios, es nuestro paraíso privado”[15] anuncia Morel. Entonces cree conseguir su objetivo: establecer un monopolio sobre sus amigos. Su utopía parece realizada. Ha constituido su paraíso, la reproducción eterna de sus días felices.
Sin embargo, este paraíso es vulnerable. Una vez enterado de las maniobras de Morel, el fugitivo da cuenta de la existencia paralela de dos realidades de tiempos diversos en un mismo espacio: paraíso y mundo terrenal. Las imágenes del primero no pueden evitar que los humanos, finitos, las destruyan o que desconecten la máquina. Por eso el aislamiento del paraíso, para proteger a las indefensas imágenes. Daniel González Dueñas agrega que esta vulnerabilidad también está dada por la revelación del secreto al grupo de amigos. Es un paraíso cuyos habitantes han perdido la inocencia a través del conocimiento del mismo. El científico vulneró su utopía, afirma González Dueñas, en tanto les concedió el derecho a sus amigos de conocer su destino, y puso en peligro la felicidad que dependía de la ignorancia.[16]
La constitución de la utopía de Morel, además de padecer la vulnerabilidad ya explicada, no es  extensiva a todos los personajes de la novela. ¿Qué significa esto? Morel trabaja, planea y construye su utopía, lo que no implica que sea la de Faustine y sus amigos. Morel no es consciente de ello, pues asume que su plan los hará felices.
Cuando Morel reúne a sus amigos para explicarles su empresa, es interrumpido por la molestia y el temor de uno de los acompañantes: Stoever. Éste comprende los sucesos y descifra el secreto que se esconde detrás de la explicación del científico. Los efectos de la máquina sobre las personas son evidentes: produce la caída de las uñas, el cabello, muere la piel y las córneas de los ojos y después de alrededor de quince días muere el cuerpo. El costo de la eternidad agradable ofrecida por Morel es la vida misma. La máquina inventada por el científico no produce vida, sólo reproduce los momentos vividos y ello no es precisamente la utopía de Stoever.
¿A qué se enfrenta este personaje?, ¿qué es la realidad en la que está inmerso, condenado? Es la distopía o “la inversión pesadillesca de la utopía ideal y perfectamente ordenada”[17], en palabras de Suzanne Jill Nevile. Así pues, Stoever, se encuentra atado y cae en la cuenta de su condición de prisionero. Su libertad ha sido cancelada y Morel lo ha condenado a una muerte lenta y dolorosa. Stoever estalla en cólera, impotente ante las decisiones del científico. Sin embargo, no puede hacer nada; su imagen se repite por la eternidad.
¿Qué tenemos en La invención de Morel? ¿Es tan sólo el relato de la utopía de un hombre de ciencia? ¿La narración sólo nos ofrece la visión utópica de un sujeto olvidado? En la novela nos encontramos con dos visiones irreconciliables: la utopía de Morel y la distopía de Stoever. Para Jill Nevile una heterotopía –término acuñado por Michel Foucault[18]-; para nosotros, una cuestión relativa. Ella afirma que en La invención de Morel se “tiende a borrar la disyunción utopía/anti-utopía.”[19] En una heterotopía no pueden ser nombradas las cosas o las percepciones. Nosotros sostenemos que la utopía o la distopía son órdenes perfectamente definidos, cuyas barreras son claras si los asociamos a los sujetos concretos; y en ese sentido definir la isla como uno u otro depende de la perspectiva de quien lo piensa. Morel tiene clara su idea utópica. En referencia al mismo hecho, Stoever lo ve como una distopía. Un mismo significante, con varios significados. La aparición de ambos sentidos ante una misma realidad no implica que se mezclen, conformando  heterotopías. En la novela de Bioy Casares utopía y distopía conviven, se oponen, se enfrentan, causan conflicto, más no por ello impiden ser identificadas, nombradas y percibidas.
Conclusiones

La ciencia responde a los anhelos, las necesidades y las frustraciones de los seres humanos. Este es uno de los múltiples sentidos de la novela de Adolfo Bioy Casares. Morel, aunque científico literario, expresa sus pasiones. Su invento y su isla nos recuerdan que la utopía y la distopía dependen de la relación pesadillesca o de ensueño que el ser humano establece con el entorno que construye, o en su caso, en el que se encuentra inmerso. Ahora, quizás conocemos un poco más a ese ser extraño, sintiéndolo más cerca. O puede que, debido a su calidad de sujeto absoluto, nos sintamos horrorizados ante este personaje. El lector decidirá. Puede dejar La invención de Morel en el librero, o, quizá imaginar que, mientras lee este texto, las imágenes del científico y sus amigos se reproducen en una isla del Pacífico.

Fuentes primarias

Bioy Casares, Adolfo. La invención de Morel. Madrid: Cátedra, edición de Trinidad Barrera, 2007.
             
Fuentes secundarias

Foucault, Michel, Las palabras y las cosas, México: Siglo XXI, 2010.
Gambetta Chuck, Aida Nadi. “El discurso fantástico anti-utópico de Adolfo Bioy Casares”, La experiencia literaria, núm. 6-7 (marzo): 125-134. México
García, Mara L.. “Lo fantástico y el proceso creativo en La invención de Morel”, Signos literarios y lingüísticos 2, núm. 2 (julio-diciembre): 123-129. México
Glantz, Margo. “Bioy Casares y la percepción privilegiada del amor: La invención de Morel y la arcadia pastoril”, Káñina 4, núm. 1 (enero-junio): 19-31. Costa rica
Goffman, Erwing. La presentación de la persona en la vida cotidiana, Buenos Aires: Amorrortu.
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Toro, Alfonso de y Susanna Regazzoni (eds.), Homenaje a Adolfo Bioy Casares. Una retrospectiva de su obra, Madrid: Vervuert, 2002.

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[1] Las diferencias entre las dos versiones no tienen injerencia en la construcción que se hace del científico. Para efectos de la presente investigación, las modificaciones, que constan en correcciones de palabras y de signos de puntuación, no son de relevancia. De cualquier modo es importante que el lector sepa que utilizamos la edición definitiva, puesto que fue la que se publicó una vez hechas las correcciones.
[2] Mara L. García, “Lo fantástico y el proceso creativo en La invención de Morel”, Signos literarios y lingüísticos 2, núm. 2 (julio-diciembre): 123-129. Francisca Suarez Coalla, Lo fantástico en la obra de Adolfo Bioy Casares, (Toluca: Universidad Autónoma del Estado de México, 1994).
[3] M. Monmany, “Las mujeres imposibles de Bioy Casares”, Biblioteca de México, núm. 23-24 (septiembre-diciembre): 73-77. Margo Glantz, “Bioy Casares y la percepción privilegiada del amor: La invención de Morel y la arcadia pastoril”, Káñina 4, núm. 1 (enero-junio): 19-31.
[4] Francisco Javier Rodríguez Barranco, La vida de una imagen: Adolfo Bioy Casares y su diálogo con Borges, (Málaga: Universidad de Málaga, 2005).
[5] Alfonso de Toro y Susanna Regazzoni (eds.), Homenaje a Adolfo Bioy Casares. Una retrospectiva de su obra, (Madrid: Vervuert, 2002).
[6] Daniel Gonzales Dueñas, “Los paraísos vulnerables”, Intermedios, núm. 2 (junio-julio 1992): 46-53. Suzanne Jill Levine, “Adolfo Bioy Casares y Jorge Luis Borges: la utopía como texto”, Revista Iberoamericana, núms. 100-101 (julio-diciembre 1977): 415-432.
[7] Erwing Goffman ha propuesto que la escenografía, entendida como el conjunto de elementos simbólicos utilizados por el sujeto, tiene modalidades de exhibición socialmente codificados. En ese sentido, es importante en la construcción de un sujeto. Ver Erwing Goffman, “Actuaciones”, La presentación de la persona en la vida cotidiana, (Buenos Aires: Amorrortu, 1981), pp. 12-42.
[8] Adolfo Bioy Casares, La invención de Morel, (Madrid: Cátedra, 2007), p. 165.
[9] Bioy Casares, La invención,  p. 152. Subrayado nuestro.             
[10] Bioy Casares, La invención, p. 178.
[11] Siguiendo a Horst Nitschack, “Cidade de Deus de Paulo Lins y La virgen de los sicarios de Fernando Vallejo: el adolescente como sujeto absoluto” en Barbara Potthast y Sandra Carreras (eds.), Entre la familia, la sociedad y el Estado. Niños y jóvenes en América Latina (siglos XIX-XX), (Madrid: Iberoamericana, 2005), pp. 311-331.
[12] Bioy Casares, La invención, p. 178. Subrayado nuestro.
[13] Jorge A. Ruedas de la Serna, “Capítulo I. De arcadia y utopía”, Los orígenes de la visión paradisiaca de la naturaleza mexicana, (México: Universidad Nacional Autónoma de México, 2010), pp. 45–46.
[14] Bioy Casares, La invención, p. 169.
[15] Bioy Casares La invención, p. 162
[16] González Dueñas, “Los paraísos vulnerables”, p. 53.
[17] Jill Levine, “Adolfo Bioy Casares”, p. 428.
[18] Aquí la definición: “Las heterotopías inquietan, sin duda porque minan secretamente el lenguaje, porque impiden nombrar esto y aquello, porque rompen los nombres comunes y los enmarañan, porque arruinan de antemano la ‘sintaxis’, y no sólo la que contruye las frases: también aquella menos evidente que hace ‘mantenerse juntas’ (lado a lado y frente a frente unas a otras) las palabras y las cosas.” En Michel Foucault, “Prefacio”, Las palabras y las cosas, (México: Siglo XXI, 2010) p. 11.
[19] Jill Levine, “Adolfo Bioy Casares”, p. 430.